lunes, 23 de junio de 2014

Co Hoedeman

Tchou Tchou (1972 -1973) surgió de la observación de sus hijos jugando con bloques de madera. Los niños habían dibujado las caras de los cubos, representando a una mamá, en un bloque regular; a una niña en otro más pequeño y a un perrito en un cubo aún menor. La familia salía de compras, y los niños no tenían problema en aceptar la convención con la mayor alegría y desplegar las acciones y los diálogos con ellos. Esa síntesis en la puesta lo admiró y desencadenó la idea de su trabajo para esta película, larga en duración y prolongadísima también en la demanda de trabajo.

(...) Imposible no detenerse en El Castillo de arena (1977), que recibió veinticuatro premios internacionales incluido el Óscar, obra en la cual una galería de personajes convive en armonía en un ilusorio mundo que puede desvanecerse de un soplo. La creatividad de la propuesta y la calidad en la realización de esta fábula está dentro lo más cercano a la magia que el cine de animación de todos los tiempos ha dado.
(fragmento extraido de la página 106)

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